Skip to main content

Una confusión habitual que limita la eficacia del biocontrol

En el mercado de soluciones microbianas para la agricultura persiste una idea errónea: asumir que dos microorganismos de la misma especie son equivalentes aunque pertenezcan a cepas distintas.
Esta simplificación, frecuente en fichas técnicas y catálogos comerciales, no solo es inexacta, sino que puede conducir a decisiones agronómicas poco eficaces.

La realidad es clara: en biocontrol, la cepa microbiana determina el comportamiento funcional y la eficacia real en campo.

¿Qué define realmente a una cepa microbiana?

Una cepa es una variante genética dentro de una misma especie que presenta diferencias tanto a nivel genético (genotipo) como funcional (fenotipo).

Estas diferencias explican por qué dos productos basados en la misma especie pueden mostrar resultados completamente distintos en el cultivo, incluso bajo condiciones similares.

Por qué las cepas microbianas marcan la diferencia en biocontrol

Las diferencias entre cepas no son teóricas: se traducen en respuestas agronómicas medibles.

Principales factores que diferencian unas cepas microbianas de otras

  • Producción diferencial de metabolitos secundarios (lipopéptidos, antibióticos, VOCs).

  • Capacidad y velocidad de colonización radicular o del filoplano.

  • Tolerancia a estrés abiótico (pH, temperatura, radiación UV).

  • Persistencia, esporulación y dinámica de crecimiento.

  • Inducción de resistencia sistémica (ISR).

  • Producción de fitohormonas, sideróforos y enzimas líticas.

  • Fijación de nitrógeno atmosférico.

  • Solubilización de fósforo y potasio.

Cada uno de estos factores puede modificar de forma significativa la eficacia final del biocontrol microbiano.

Ejemplos reales: misma especie, resultados muy diferentes

Bacillus subtilis: un caso paradigmático

No todas las cepas de Bacillus subtilis producen los mismos lipopéptidos:

  • Algunas sintetizan iturinas con potente acción antifúngica.

  • Otras destacan por la producción de fengicinas o surfactinas, asociadas a ISR y formación de biofilm.

Dos productos basados en la misma especie pueden cumplir funciones agronómicas distintas.

Trichoderma harzianum: estrategias opuestas dentro de una misma especie

Existen cepas con fuerte capacidad de micoparasitismo y otras cuya eficacia se basa en competencia o señalización planta-microorganismo.

Frente a patógenos como Fusarium o Rhizoctonia, los resultados pueden ser radicalmente distintos incluso en el mismo suelo.

Lactiplantibacillus plantarum: biocontrol o bioestimulación según la cepa

Dependiendo del perfil metabólico:

  • Algunas cepas producen ácidos orgánicos con efecto biocontrol.

  • Otras generan compuestos antioxidantes y anti-estrés.

Dos formulados con L. plantarum pueden posicionarse en segmentos agronómicos diferentes.

Beauveria bassiana: la virulencia no depende de la especie

Las cepas difieren en:

  • Virulencia frente al mismo insecto.

  • Velocidad de infección.

  • Tolerancia a radiación UV y temperatura.

Esto explica diferencias de eficacia en campo aun aplicando la misma dosis.


Las cepas microbianas definen el potencial real del biocontrol

La especie define el marco.
La cepa microbiana define el potencial.
La formulación y el contexto agronómico determinan los resultados.

Comprender la biología real de las cepas es clave para desarrollar programas de biocontrol eficaces, reproducibles y con credibilidad técnica.

¿Estamos evaluando el biocontrol desde criterios científicos o desde etiquetas comerciales?

Una reflexión necesaria para avanzar hacia un sector riguroso y profesional.

En Biocontrol Plant te ayudamos a seleccionar cepas microbianas validadas, adaptadas a tu cultivo y a tu contexto agronómico, para obtener resultados reproducibles en campo.
Contacta con nuestro equipo técnico y da el salto hacia un biocontrol profesional.

Marketing Outcomm

Author Marketing Outcomm

More posts by Marketing Outcomm

Deja tu comentario

Abrir chat